Vuelta al trabajo: cinco oportunidades para mejorar el regreso

Oportunidad de cambio

Tras la vuelta de vacaciones hemos roto con la mayoría de los hábitos presentes en nuestro día a día pero esto no debe de considerarse necesariamente un inconveniente, pues podemos aprovecharlo para convertirlo en una oportunidad.Todo depende de nuestra actitud a la hora de volver al trabajo para tratarlo como un punto de inflexión en nuestro desarrollo profesional y personal. Puede que nuestra actitud no sea la adecuada para ello pero no porque no tengamos tal voluntad, sino porque suframos de depresión postvacacional. Este fenómeno ya es tratado por los profesionales como un trastorno real que tiene como consecuencias la falta de energía, ansiedad, déficit de concentración o tristeza…No te preocupes demasiado por ello, con solo algunos consejos se puede superar este periodo de nueva adaptación sin problema alguno. De esta forma, encontramos dos requerimientos de actitud, en primer lugar una actitud dirigida a la superación del periodo de adaptación y por otro lado, una actitud dirigida al aprovechamiento de la ruptura con los hábitos anteriores.

Superación del estrés postvacacional

No necesariamente debemos prestar atención a nuestros niveles de estrés cuando sintamos que estos son altos, sino que podemos prevenir que lleguen a serlos siguiendo algunas técnicas:
  • Técnicas de afrontamiento del estrés centradas en el individuo: Estas técnicas tienen como principal objetivo la reducción de los niveles de ansiedad, evitando los pensamientos negativos así como las relaciones sociales que puedan ser fuente de conflicto. Algunas técnicas destacadas para ello pueden ser:
    • Técnicas de relajación y respiración. Practicar la meditación puede ayudarnos a percibir las situaciones conflictivas con una actitud más centrada en la resolución del problema en lugar de una posición atacante.
    • Llevar hábitos de vida saludables: La práctica de deporte conlleva un aumento en la liberación de endorfinas por parte del cerebro, la hipófisis y otros tejidos. Esto lleva consigo un estado de euforia, una mejora notable del bienestar emocional e incluso la disminución de la sensación de dolor. Complementarlo con una dieta equilibrada y llevar a cabo un descanso adecuado nos hará sentirnos más activos y preparados para realizar las tareas que se presentan en nuestro día a día.
    • Entrenar las habilidades sociales: Entrenar nuestras habilidades sociales tiene numerosos beneficios, no solamente la reducción de estrés sino que afecta de forma positiva a nuestra conciencia y rendimiento en determinadas áreas cognitivas.
 
  • Técnicas de afrontamiento de estrés que intervienen sobre la tarea: Este tipo de técnicas tienen como objetivo reducir todo tipo de problemas que puedan suceder durante el desempeño de nuestro trabajo así como aumentar nuestra eficiencia en el mismo. Algunas de las técnicas destacadas en este ámbito son:
    • Enriquecimiento de tareas: a través de la ampliación de tareas tanto en sentido vertical como horizontal, podemos alcanzar una mayor motivación con nuestro trabajo, logrando una actitud de mayor responsabilidad, autonomía, capacidad y satisfacción.
    • Establecimiento de descanso: No necesariamente debemos de hacer descansos de media hora. Algunas técnicas en este ámbito que resultan bastante efectivas están basadas en el descanso activo. No llevarnos una botella de agua a nuestro puesto de trabajo hará que nos levantemos a por un vaso en varias ocasiones a lo largo de la mañana, este tipo de descansos activos mejoran nuestra capacidad de atención. A la hora de realizar o recibir llamadas, mejorará nuestra concentración el hacerlas en otro lugar diferente de nuestro puesto normal de trabajo, como por ejemplo dando un paseo.
    • Rotación de puestos: La rotación de puestos actúa de forma directa sobre la motivación al aportar nuevos estímulos.
 
  • Técnicas de afrontamiento que intervienen sobre la organización: Este tipo de técnicas tienen por objeto la disminución de los problemas de estrés ligados con factores de la organización. Estos factores principalmente son la comunicación y participación de los diferentes trabajadores así como el establecimiento de relaciones personales entre ellos. Además, afecta de forma directa a nuestra concepción sobre el desarrollo de nuestra carrera profesional dentro de la misma.
   

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Aprovechar el cambio

Tras las vacaciones tenemos la oportunidad de adquirir nuevos hábitos en nuestro puesto de trabajo que nos ayuden a mejorar nuestra eficiencia y la de nuestros equipos de trabajo. El entrenamiento de las habilidades tiene numerosos beneficios como hemos visto por un lado para la reducción del estrés así como para ser más eficientes en la tarea y mejorar las relaciones personales y laborales.En este aspecto destaca la comunicación. La capacidad de comunicar es esencial para cualquier persona y establecer hábitos en nuestro día a día basados en ello nos hará por un lado sentirnos más felices y por otro ser más eficientes llevando a cabo nuestras funciones.Transmitir seguridad con tus palabras así como cautivar e inspirar con tu discurso tiene innumerables beneficios independientemente de la profesión a la que te dediques.Conocerte mejor, expresarte con más soltura y relacionarte de forma más auténtica y eficaz te ayudará a avanzar en tus objetivos. ¿Te sientes identificado con alguno de estos?
  • Ser más divertido y generar más impacto en tus presentaciones
  • Tener más capacidad para motivar, implicar y convencer a tu equipo
  • Ser más original en tus clases, ganar en sencillez y en involucrar a tus alumnos
  • Ganar confianza de cara a una exposición importante para obtener una plaza pública o promocionar dentro de tu empresa
  • Tener soltura para tus intervenciones en público ante los expertos de tu sector
  • Subir tu tasa de éxito en tus reuniones comerciales
  • Mejorar tu forma de relacionarte y conversar en eventos profesionales y personales
  • Mostrarte más solvente en tus reuniones de trabajo ante jefes y compañeros
  • Atender de manera adecuada las preguntas de periodistas o del público de tus intervenciones
  • Modular mejor el nivel de tu lenguaje cuando te enfrentas a públicos a los que no estás acostumbrado: niños, jóvenes, expertos sobre un tema…
  • Redactar discursos inspiradores y que sean recordados por el público
  • Reciclarte como profesional después de muchos años en un mismo puesto, empresa o sector
  • Preparar una presentación eficaz de tu proyecto que te permita abrir puertas y ganar alianzas

5 hábitos de comunicación

En este apartado, veremos algunas de las técnicas de oratoria y comunicación que podrás adoptar en tu día a día y con las que notarás una mejora profesional y personal:
  1. Practica la escucha activa: En muchas ocasiones creemos que de forma automática estamos escuchando pero nos centramos tanto en la emisión del mensaje que perdemos de vista la recepción del mismo. Escuchar de forma activa significa no solamente escuchar el mensaje, sino entender la comunicación en sí. Además, no solamente supone la habilidad de escuchar, sino de percibir lo que la otra persona está sintiendo y pensando respecto a lo que está diciendo.
 
  1. Evita las etiquetas: Las etiquetas no ayudan a que una persona se vea inmersa en un proceso de cambio sino a todo lo contrario, crea un refuerzo en sus defensas. Cuando nos comunicamos con otra persona haciendo referencia a una crítica, debemos hacerlo de forma que hablemos de lo que hace, no de lo que es por dicha acción.
 
  1. Ser específico: En la comunicación tiene un gran papel la precisión. Ser específico y concreto es una de las técnicas que más mejoraran la comunicación efectiva. La comunicación efectiva tiene una consecuencia directa de acción, por ello, mejora la efectividad de forma considerable en los equipos de trabajo al llevarse a cabo una distribución de tareas rápida.
 
  1. Evitar las generalizaciones: Las generalizaciones no concretan y raras veces formas frases puramente ciertas. Por ejemplo, los términos “siempre” o “nunca” no crean un contexto de justicia y honestidad cuando las utilizamos en la comunicación con otra persona. Utilizar términos con un bajo grado de generalización permiten a la otra persona sentirse correctamente valorada.
 
  1. Discutir los temas de uno en uno y no acumular emociones negativas: A menudo acumulamos emociones negativas en nuestra cabeza que aprovechamos para reprochar en el instante que se crea una discusión, aunque esta no tenga nada que ver con la principal. Tratar los temas de uno en uno hará que no tengamos una sensación de saturación constante. Por lo tanto, tampoco será positivo hablar del pasado pues este genera emociones negativas.
 

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