Así hablan en público los candidatos al Congreso por Málaga

Es muy interesante observar a los políticos y aprender de ellos. Son figuras que, generalmente, están expuestas a un ritmo de actividad frenético, que no permite mucha preparación, y a situaciones de mucha presión que requieren de un gran orden mental y manejo de la improvisación.

PP, PSOE, Ciudadanos y Unidos Podemos han renovado a sus candidatos para estas elecciones generales 2019 y tras sus primeras intervenciones como tales ante los medios de comunicación, podemos estudiar cu capacidad para hablar en público.

Allá van unas primeras impresiones tras visualizar un par de intervenciones de cada uno de ellos.

Así hablan en público los políticos de Málaga

Pablo Montesinos (PP)

Hemos repasado su primer mitin con el PP, celebrado la semana pasada y en el que fue presentado como candidato, así como algunas entrevistas concedidas estos días a medios de comunicación. Montesinos exhibe un gran dominio de este tipo de situaciones, que parecen no intimidarle.

Muy acostumbrado a estar frente a las cámaras por su trayectoria como periodista, da la sensación de que controla muy bien su nivel de activación cuando los focos están sobre él y no pierde casi en ningún momento los elementos que le permiten desprender naturalidad y cercanía. El más señalado es la sonrisa, siempre presente, pero también su ritmo pausado y tranquilo en el habla, y la presencia frecuente de la primera persona como potenciador de su discurso: habla muy a menudo de sus experiencias personales, sus sensaciones o su punto de vista sobre los asuntos. Otro punto a destacar es que, pese a que los formatos analizados (discurso y entrevista de radio/tele) dan poco margen, insiste en buscar la interacción con el público, ya sea refiriéndose a compañeros del partido presentes en el mitin o conversando (y no solo respondiendo) con su entrevistador, lo que le permite romper la monotonía de lo unidireccional.

Su pronunciación es muy marcada, muy ‘madrileña’, y se le entiende perfectamente, aunque esto quizás le suponga un pequeño hándicap para conectar con el público de Málaga.

 

 

Vemos que, en un momento al final del discurso del mitin, al que acuden sin ningún papel de apoyo, Montesinos pierde un poco el hilo, pero aprovecha para introducir una frase de transición (“voy a ir concluyendo ya”) que le sirve para retomarlo con toda normalidad.

 

Guillermo Díaz (Ciudadanos)

Hemos revisado sus dos intervenciones más señaladas en el Congreso: una que utilizó para homenajear a Chiquito de la Calzada en una comisión de Cultura y otra con la que desarmó una propuesta de ERC que pedía la retirada de la cruz de San Andrés de los aviones del Ejército del Aire por considerar que era un símbolo “fascista” incorporado por Franco. En ambos casos, el candidato de Ciudadanos hace gala de una excelente preparación, bien por la profundidad de la documentación, bien por la creatividad del enfoque.

Sin embargo, a Díaz le ayudaría mucho afinar su puesta en escena para golpear mucho más duro en intervenciones como ésta. Son discursos brillantes para ser leídos impresos, pero pierden algo de su fuerza en la forma en que el diputado los traslada a la comunicación oral. Precisamente por eso, porque no hay que escribir igual cuando vamos a preparar un discurso que leeremos, que cuando estamos redactando un informe o cualquier documento que se consumirá sin hacer sonar la voz. Para el primero de los casos, hay que utilizar expresiones más cortas y un lenguaje menos complejo.

 

 

Se trata de conseguir la sensación de que estamos hablando, cuando en realidad estamos leyendo. Díaz tiene mucho margen para mejorar su capacidad interpretativa cuando lee: mejorar la curva de entonación, levantar más segundos la mirada del papel… Sacará mucho más partido a sus potentes textos.

 

 

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Alberto Garzón (Unidos Podemos)

El candidato de Unidos Podemos es, probablemente y pese a su juventud, quien más experiencia tiene en el ámbito parlamentario, pero en los dos vídeos que hemos repasado hemos comprobado que aún no se siente del todo cómodo en según qué situaciones. En estos casos se trataba de dos escenarios muy comprometidos: una gran concentración que abarrotó la Puerta del Sol el 20 de mayo del año pasado para pedir una moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy y un reportaje-entrevista para El Intermedio (La Sexta) realizado por Thais Villas mientras hacían una compra en un supermercado. ¡Nada fácil!

En el discurso, al que acudió sin ningún apoyo escrito, le vimos dubitativo, con cierto desorden, algunos errores de concordancia y se trabó en varias ocasiones. Se la escaparon expresiones sin sentido (“Somos contra la corrupción”) o errores muy comunes como utilizar el infinitivo como verbo principal de una oración (“Daros las gracias”). En cuanto a la construcción de contenido, a Garzón le ayudaría detenerse en aportar más contexto en torno a los conceptos que lanza o sustituir algunas expresiones complejas por otras más sencillas.

 

 

En la entrevista de La Sexta, sus respuestas cortas o los movimientos acelerados de las manos en algunas ocasiones delatan que no se siente del todo a gusto, quizás por cierta timidez. En ningún momento le vemos liderar la conversación. A su favor están la naturalidad y cercanía de su discurso, lo que le permite ser uno de los líderes mejor valorados por los jóvenes a pesar de que, por momentos, le falta fluidez y gancho en la comunicación oral.

 

Nacho López (PSOE)

Nos ha costado encontrar vídeos con intervenciones suyas en la red, pero hemos podido localizar un par de fragmentos de mítines recientes tras su presentación como cabeza de lista del PSOE. Lo primero que llama la atención sobre López es que parece que sufre de cierta tartamudez, lo que hablaría de su valentía para afrontar un reto que requiere de tanta exposición pública como una candidatura al Congreso.

Da la sensación de que realiza un importante esfuerzo por mantener a raya este problema, que por momentos llega a disimular casi al completo. Lo consigue haciendo un buen uso de las pausas del discurso, empleando alguna repetición de algún término y, sobre todo, asumiendo esta dificultad sin complejos. Parece que él mismo no le diera importancia y esa es, sin duda, la mejor postura para que los demás tampoco lo hagan.

 

 

López ofrece cierta riqueza en la curva de entonación y el manejo de los gestos de los brazos, si bien debería mejorar su postura corporal, demasiado encorvada. Tener los hombros encogidos transmite tensión e incomodidad, y le resta naturalidad.

 

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