Cómo deshacerte de los mmm, eeh… (palabras de relleno) cuando hablas en público

Las palabras de relleno como los mmm o los eeh nunca se escriben cuando se planifica un discurso. Tampoco aportan cuando la persona que habla en público las pronuncia. Sin embargo, esas insidiosas expresiones y ruidos están omnipresentes y se pronuncian por la mayoría de los oradores en sus discursos. ¿Cómo acabar con ellas?

Hay oradores que tienen una política de tolerancia cero cuando se trata de las palabras de relleno. No las soportan porque creen que su presencia puede arruinar hasta el discurso más sólido. En cambio, hay otras personas que son más tolerantes con ellas. Hay quien piensa que la aparición de una palabra de relleno de vez en cuando humaniza al orador, le hace parecer menos robótico.

Lo ideal es reducir a la mínima expresión estas palabras de relleno ya que no aportan nada y debilitan el discurso y la figura del orador de las siguientes maneras:

  • Las palabras de relleno son una barrera para la audiencia. Se trata de palabras que no les aportan nada. Palabras que han de filtrar e ignorar inmediatamente al escucharlas. Por tanto, es lógico preguntarse: ¿por qué pronunciarlas si el espectador las va a desechar directamente de su cerebro?
  • El uso repetido y excesivo de palabras de relleno debilita la credibilidad del orador. Esto puede generar la sensación de falta de preparación, falta de conocimiento o falta de interés por comunicar. Y cuando estás hablando en público, no quieres que piensen eso sobre ti, ¿cierto?

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Sonidos de relleno, palabras de relleno y frases de relleno

Aunque hasta ahora solo hemos hablado de las palabras de relleno, conviene diferenciar entre varias escalas:

  • Sonidos de relleno como los mmm o los ehh.
  • Palabras de relleno como los vale, pues o ¿no?
  • Frases de relleno como yo pienso que, en mi opinión o a lo mejor.

Salvo en los casos concretos en los que estas expresiones transmiten un significado, conviene desprenderse de estos sonidos, palabras y frases de relleno.

Cómo deshacerse de las palabras de relleno

Paso 1. Mide la frecuencia con la que usas estas palabras

Antes de hacer un esfuerzo en eliminar las palabras de relleno de tus discursos debes evaluar la frecuencia con la que las pronuncias. Esto lo puedes hacer de tres maneras diferentes.

  • Pide a alguno de tus espectadores que cuente las veces que pronuncias estas palabras y que comente sus opiniones sobre el impacto que generan en tu discurso.
  • Graba tu voz y haz un análisis objetivo de tu discurso.
  • Grábate en vídeo y visualízate por completo: tus comentarios, tus gestos…

La idea es que después de analizar tu discurso, puedas responder con claridad a estas tres preguntas: ¿con qué frecuencia estás utilizando palabras de relleno? ¿distraen al espectador cuando las utilizas? ¿estás impactando negativamente en tu credibilidad y en la de tu discurso?

Paso 2. Entiende por qué lo estás haciendo y por qué es innecesario

Las palabras de relleno se insertan en el discurso cuando nuestro cerebro no ha pensado qué decir. De ahí que la boca pronuncie algo sin sentido y de manera automatizada. En una conversación telefónica, por ejemplo, una palabra de relleno envía una señal a la otra persona que dice: «Todavía estoy pensando, y no estoy dispuesto a devolverte la respuesta aún». De esta manera, la palabra llena el espacio muerto que queda durante el discurso. Quizás en este caso puede tener alguna utilidad, pues las personas solo tienen la voz para comunicarse.

En cambio, en la mayoría de las situaciones de hablar en público esta señal es completamente innecesaria. No pasa nada si te quedas en silencio y pensando durante unos segundos. Nadie te va a presionar ni te va a decir nada. Tu audiencia lo entenderá y puede que hasta agradezca unos segundos de pausa para reflexionar.

 

El silencio aporta. 

Paso 3. Incrementa tu nivel de preparación

Con casi toda seguridad, el uso de las palabras de relleno aumentará si dedicas poco tiempo a preparar tu discurso. Esta falta de preparación provoca dos cosas:

  • Tu cerebro necesita improvisar el discurso sobre la marcha
  • Te sentirás nervioso porque no te has preparado los suficiente. El nerviosismo hace que las personas quieran hablar más rápido. Necesitarás improvisar con mayor rapidez.
  • La preparación también incluye el descanso. Si has descansado lo suficiente, tu cerebro estará más despierto y para ti será más fácil pensar y hablar sin atropellarte.

Paso 4. Reduce la velocidad

Disminuir el ritmo del discurso también reducirá la presencia de palabras de relleno ya que tu cerebro y tu boca irán a una marcha más lenta. No tiene por qué ser un cambio drástico, con que reduzcas un poco el ritmo notarás la mejora. Asimismo, hay otra ventaja de reducir la velocidad del discurso: la audiencia te entenderá con mayor facilidad.

Un aspecto esencial para reducir la velocidad del discurso es que seas consciente del tiempo que tienes disponible para la presentación y de todo lo que quieres contar. Con un reloj podrás controlar el tiempo restante; será mejor si suprimes partes menos importantes en lugar de intentar hablar más rápido para contarlo todo.

Paso 5. Mide tu progreso y sé paciente

Cuando hayas puesto en práctica todos estos puntos, es hora de volver a medir. Vuelve al punto uno y compara los resultados. Ahora deberías responder a las siguientes preguntas.

  • ¿Has reducido la frecuencia de las palabras de relleno en tus discursos?
  • ¿Has reducido el impacto negativo que provocan las palabras de relleno en tu discurso?
  • ¿Notas la relación entre preparar más el discurso y hablar sin palabra de relleno?
  • ¿Hablas más despacio?
  • ¿Ahora guardas silencio cuando estás pensando en qué es lo próximo que vas a decir?

Adaptación al español del texto How to Stop Saying Um, Uh, and Other Filler Words de Andrew Dlugan.

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