Los tres personajes que pueden arruinar tu conferencia con sus preguntas

Cuando protagonizas una conferencia, entre todo ese público anónimo que escucha tu discurso con cara de interés, hay una gran probabilidad de que, a lo largo de tu charla, aparezcan dos o tres personajes que al final serán casi tan protagonistas como tú. Sí, son los personajes que pueden arruinar tu conferencia y, según Enric Lledó, los más habituales son  el brasas, el despistado y el follonero.

El follonero

El follonero es ese personaje que quiere convertirse en el protagonista de la conferencia. El que quiere dirigir los focos hacia él. Le gusta hablar en público. Para ello intentará debatir tus argumentos y echarlos abajo. Contará experiencias propias para demostrar que tu enfoque no es el correcto.

El brasas

El brasas es ese personaje que, antes de preguntar, soltará un speech de cinco minutos contando lo mucho que le gusta tu conferencia y explicando alguna que otra anécdota que pueda parecer interesante. En el fondo lo que busca es protagonismo.

Podrás identificarlo por frases como: “Hola… en primer lugar, muchas gracias por venir a dar esta charla. Me parece muy interesante lo que estás contando”; “Yo siempre leo tu blog”, “Te sigo en Twitter”, “Veo tus vídeos en YouTube”.

El despistado

El despistado es ese personaje que interrumpirá tu conferencia para preguntar algo que acabas de explicar o para preguntar lo mismo que alguien ha preguntado cinco minutos antes. No lo hacen a propósito. Ni siquiera son conscientes de su error. Simplemente preguntan lo primero que se les viene a la cabeza sin pensar si previamente ya se ha comentado ese tema.

Cómo lidiar con estos personajes

El primer paso para lidiar con este tipo de personajes es identificar de cuál de ellos se trata y qué es lo que busca. Quizás quieren protagonismo, por lo que habrá que darles un poco de bola para contentarlos. Otros, en cambio, puede que simplemente pregunten por despiste o porque tú, como conferenciante, no te has explicado bien.

Ante el follonero debes argumentar y plantearle por qué las cosas son como tú las dices y no cómo él las explica. Es importante que tengas algo de mano izquierda y, cuando hagas réplica a sus argumentos, utilices el “y…” en lugar del “pero…”. Es decir: “Me parece muy interesante tu opinión y, además, debes tener en cuenta que…”. De esta forma matizas su perspectiva sin provocar confrontación.

Con el brasas también tendrás que ceder con el fin de darle un poco del protagonismo que demanda. Una táctica que te vendrá muy bien ante este personaje es la del “patadón y para arriba” o, lo que es lo mismo, utilizar la frase “me parece muy interesante lo que cuentas, pero permíteme continuar con lo que estaba explicando y comentamos este tema al final de la conferencia”.

Las preguntas del despistado son muy interesantes porque te orientan sobre cómo son tus conferencias. Cuando alguien con este perfil te pregunta, tendrás que repreguntar al público por si hay alguien más que no ha entendido o que no se ha enterado de lo que has dicho.

Repreguntar te será muy útil ya que, si hay varias personas más que no han captado tu idea, quiere decir que no consigues su atención o que tu forma de explicarlo no es la correcta.

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